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Shimon Peres

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El expresidente israelí fue un hombre que hizo del respeto al otro su mejor filosofía de vida
02 de Octubre 2016
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Los grandes personajes que hicieron historia en el siglo XX y que marcaron la forma en que vemos las cosas, están partiendo. La muerte de Shimon Peres marca el fin de una época. Se extrañan esos tiempos en que los hombres y mujeres que estaban frente a un Gobierno tenían la estatura de estadistas y la generosidad de elevar la mira y ver más allá de sus narices. La largueza de Peres lo llevó a pensar más en la Paz que en la justicia y lo motivó a sentarse a negociar con el enemigo histórico y llegar a un acuerdo.

Peres fue un hombre que supo leer los signos de los tiempos. La grandeza de su espíritu lo llevó a entender que la búsqueda de la justicia no iba a generar los frutos anhelados. La esperanza de acabar con un conflicto de odio tenía que pasar por el perdón y no por la revancha. La justicia llevaría a que israelíes y palestinos perpetuarán un pleito que seguiría matando —tal como está sucediendo— a personas que tienen nombre y apellido, a ambos lados de la frontera.

No en balde miles de personas se reunieron a presentar sus respetos al expresidente israelí que murió a los noventa y tres años. Una fila interminable se dio cita para pasar cerca del féretro, cubierto por la bandera blanca y azul de Israel y, aunque el cerco de seguridad no permitía que la gente se aproximara a menos de cinco metros, la fila de personas con ojos llorosos parecía no terminar. Gente del pueblo, mandatarios, expresidentes formaban parte del conjunto que se reunía para despedir a un ser humano tan grande como Peres.

Es importante destacar la obra de Peres, un hombre que hizo del respeto al otro su mejor filosofía de vida. Amó a su patria y sus valores de vida lo llevaron a acercarse a buscar el cese al fuego para su patria, el fin de las hostilidades y una vida cotidiana en paz. Hay pocas personas que habitan en este mundo que tienen la estatura para cambiar el curso de la Historia de la Humanidad, mi amigo Shimon fue uno de ellos, declaró Barack Obama.

Shimon Peres, padre fundador de Israel como estado fue un protagonista de las negociaciones de Paz para Medio Oriente. Sus palabras sirven de inspiración y resuenan alto en estos días: Una solución para dos estados —el judío, Israel y el árabe, Palestina— se filtra por la vecindad. Son nuestros vecinos más próximos. I tengo la mayor convicción de que pueden convertirse en nuestros amigos más cercanos, dijo en 2013 cuando recibió la Medalla a la Libertad en Washington, D.C.

No hay duda de que la guerra, como forma para conducir los asuntos de la Humanidad da como resultados tronos de muerte. Es tiempo de enterrar esas prácticas y seguir adelante. En Peres estas no eran palabras que se pronuncian por hablar. Seguir adelante y no volver la vista atrás, significó buscar la recuperación de naciones heridas por la traición constante, por asesinatos injustos, por niños que no sabían lo que era jugar sin estar custodiados por un militar o no entendían la vida escolar son un guardia que los cuidara cargando una metralleta de alto poder. Seguir adelante, sin mirar atrás también significó hacerse cargo del mal hecho.

Medio Oriente jamás debe perder el orgullo de haber sido la cuna de la civilización. No obstante, vivir en la cuna no nos autoriza a ser niños eternamente, fueron las palabras que pronunció al recibir el Premio Nobel de la Paz en 1994. La mejor forma de hacer un tributo a un estadista como Shimon Peres es recordando sus palabras y aprendiendo de ellas. La obligación de los líderes es perseguir la libertad incesantemente, en contra de la cara hostil, de la duda o de la desilusión. Si lo lograramos, imaginen lo que esto significaría. Me gustaría que quienes manejan los destinos del mundo pudieran adoptar la visión de este hombre y nos ayudarán a imaginar un mundo en paz y seguir los pasos para hacerlo realidad. Se extrañan a esos hombres y mujeres la estatura de estadistas y la generosidad de elevar la mira y ver más allá de sus narices. Extrañaremos a Shimon Peres.

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