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Juno y Júpiter

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Estamos ahí. Estamos en órbita. Hemos conquistado Júpiter
08 de Julio 2016
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Estamos ahí. Estamos en órbita. Hemos conquistado Júpiter

Scott Bolton, investigador de NASA

Pareciera que los dioses del Olimpo han bajado para darnos buenas noticias. Pero Juno no es la esposa de Júpiter. Es una sonda de la NASA que, impulsada por energía solar, ha cruzado las distancias del espacio y después de cinco años de viaje logró penetrar la órbita del planeta más grande del sistema solar. No obstante, la metáfora matrimonial entre los dioses primigenios de la mitología romana, son una hermosa referencia a lo que está sucediendo en el espacio.

Juno, la sonda, será el artefacto interestelar que más se haya aproximado al enorme planeta. Juno es una nave sin tripulantes de proporciones de una cancha de básquetbol y fue diseñada para operar en el corazón de las radiaciones de Júpiter. En esta condición, será la primera en llegar a cruzar los cuerpos nubosos que rodean el planeta y podrá recorrer el velo que oculta el misterio de la superficie jupiteriana.

Por fin, podremos ver imágenes de excelente resolución del planeta gigante. El conocimiento que recoja Juno servirá para comprender nuestro entorno espacial cercano. La mente del Hombre podrá atisbar su ecosistema próximo y tendrá la oportunidad de interpretar mejor otros mundos, incluso los que se encuentran más allá de nuestro Sistema Solar.

Juno, mensajera y buena esposa, nos encenderá las claves y nos traerá sorpresas. Podrá ver más allá de la apariencia nebulosa que en la actualidad tenemos del quinto planeta que gira alrededor de nuestro mismo sol. Sabemos que ese gigante que gira sobre sí mismo cada diez horas, lo hace con una velocidad tal que forma un campo magnético en el que quedan atrapados todos los objetos que se le acercan.

Júpiter, conocido como el lugar terrible, el más temible por su entorno radioactivo será revelado a través de la visión de Juno. El rey de los dioses será dado a conocer por los ojos de su esposa mítica. Nos dejará observar esas tormentas descomunales que se ocultan detrás de los nubarrones y entenderemos los orígenes de lo que fue nuestro sistema solar y lo que llevó a nuestro planeta a ser habitable.

El mito romano cuenta que Júpiter era hijo de Rea y Saturno. Dice que era un dios bondadoso pues había sido criado por su madre, por esta razón no llevaba las mismas costumbres que su padre, quien era un dios arrogante a cual le gustaba robar niños de la tierra para devorarlos. Un día cansado de los malos hábitos de su padre decidió derrocarlo como rey de los dioses. Al hacer esto Júpiter tomo su lugar, por mucho tiempo Júpiter fue conocido como un dios noble. Contrajo matrimonio con Juno. Formaron una pareja noble y poderosa. Sin embargo, después de un tiempo Júpiter dejo de ser el dios bondadoso y se convirtió en un dios igual de arrogante que su padre.

Los romanos explicaban las tormentas estelares como la representación de los pleitos maritales entre los dioses esposos. Los tiempos de tranquilidad celestial eran las temporadas de buena avenencia entre el matrimonio. Hoy, gracias a Juno, la sonda, entenderemos a Júpiter, el planeta. La metáfora acomoda bastante bien.

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