• Capital Oaxaca
  • Capital Oaxaca
    • Suscríbete >

    • Capital Oaxaca Capital Oaxaca Capital Oaxaca
  • Capital Oaxaca
  • MÁS SECCIONES
  • Capital Coahuila
  • Capital Hidalgo
  • Capital Jalisco
  • Capital Morelos
  • Capital Oaxaca
  • Capital Puebla
  • Capital QuintanaRoo
  • Capital Queretaro
  • Capital Veracruz
  • Capital México
  • Capital Michoacan
  • Capital Mujer
  • Reporte Indigo
  • Estadio Deportes
  • The News
  • EfektoTv
  • Diario DF
  • Capital
  • Capital GreenTV
  • Revista Cambio
  • Capital Digital
  • Capital Prensa
  • Capital Radio
  • Capital Media
  • Capital Oaxaca
  • Capital Oaxaca
  • fuentes2
  • Omar Gonzalez
  • El tiempo infinito de Carlos Fuentes

  • ¿Qué zona de la vida mexicana y en ese sentido universal le faltó abarcar a este autor inabarcable? Carlos Fuentes tendió un puente que perdurará para siempre uniendo los extremos de la patria de la Ñ: América y España, Anáhuac y Castilla, las dos orillas

  • Capital Oaxaca Capital Oaxaca Capital Oaxaca
  • Ser un escritor es, en un sentido, ser el que sueña despierto…
    Jorge Luis Borges

    En las páginas finales de La nueva novela latinoamericana, Carlos Fuentes escribió: “…el mundo era uno antes de la publicación de Don Quijote en 1605 y otro, para siempre distinto, después”. Lo mismo podría decirse de la obra de Fuentes sin mayores hipérboles.

    Un extenso listado lo confirma: de “La región más transparente” a “Terra Nostra”; de “Gringo Viejo” a “Los años con Laura Díaz” a “Diana o la cazadora solitaria” a “El naranjo o los círculos del tiempo” a “La muerte de Artemio Cruz” a “Aura”… A… ¿Qué zona de la vida mexicana y en ese sentido universal le faltó abarcar a este autor inabarcable? Es difícil saberlo pues no dejó su prosa zonas intocadas al punto que ésta logró la unión de las dos orillas. Carlos Fuentes tendió un puente que perdurará para siempre uniendo los extremos de la patria de la Ñ: América y España, Anáhuac y Castilla, las dos orillas.

    Fuentes bordó su literatura sobre los cimientos de un saber enciclopédico que iba desgranando en novelas, ensayos y cuentos con una natural facilidad que encubría el esmero y la disciplina con que trabajaba mientras al mismo tiempo iba por el mundo presentando conferencias y concediendo entrevistas.

    La mañana del 15 de mayo de 2012, el diario español El País daba cuenta, bajo la firma de Francisco Peregil, de lo dicho por Fuentes en los prolegómenos de la Feria del libro de Buenos Aires a la que acudió a presentar sus obras más recientes. Una, “La gran novela latinoamericana” (editada en 2011), la otra, el libro de cuentos “Carolina Grau” (2010). Al día siguiente, El País y todos los diarios mexicanos y casi todos los latinoamericanos daban cuenta del fallecimiento de Fuentes.

    Dio cuenta también por aquellos días de la entrega a su editor de “Federico en su balcón” –la que ya no alcanzó a ver publicada— como tampoco vería publicada “Pantallas de plata”, editadas ambas por Alfaguara en junio de 2012 la primera y octubre de 2014 la segunda.
    “Federico en su balcón” es un juego de espejos entre Federico Nietzsche cuestionando a Federico Nietzsche acodado en su balcón mientras en el contiguo Fuentes interroga a Fuentes a través de Nietzsche y éste a su vez a sí mismo a través de Fuentes y las voces vicarias de Dante, Leo, Gala, Aarón.

    “Pantallas de plata” es el recuento personal de las pasiones cinematográficas de Carlos Fuentes a ambos lados del mundo. Para los cinéfilos “Pantallas de plata” es un documento memorable y para quien nada sabe, un tesoro; un viaje por un tiempo cinematográfico irrepetible sólo comparable en su expresa devoción por el cine a “El libro de las ilusiones” de Paul Auster, más allá de si la obra de Auster es una novela y no un ensayo personal como el de Fuentes.

    A diferencia de la enorme nómina citada por Fuentes en el índice onomástico de “Pantallas de plata”, el personaje de Héctor Mann en “El libro de las ilusiones” Auster sea o no una ficción, se vuelve tan entrañable como el actor Buster Keaton puede serlo para Fuentes en “Pantallas de plata”.

    Cada mañana, a las cinco, Carlos Fuentes se levanta a escribir pues sabe, con José Emilio Pacheco, que “Lo único de verdad nuestro es el día que comienza”, “…ser el que sueña despierto; vivir una suerte de doble vida”, dice Jorge Luis Borges en “El aprendizaje del escritor” pues todo sucede hoy en la infinita lectura como prolongación de la escritura que es finita por naturaleza; que cada lector, cada libro y cada autor son infinitas variables de un mismo autor, de un mismo libro y un mismo lector en tiempos y espacios diferentes e irrepetibles y al mismo tiempo únicos e infinitos, como el propio tiempo infinito de Carlos Fuentes, acodado para siempre frente a una pantalla en un balcón.

    Este 15 de mayo se cumplen cuatro años de que Carlos Fuentes oficia su vocación en una geografía sin tiempo y sin edad. Lo otro, su ausencia física, es sólo una invención de las esquelas en los diarios y las agencias funerarias.

    • Comparte
    • Capital Oaxaca
    • Capital Oaxaca
    • Capital Oaxaca
  • Comentarios Ver comentarios
  • Más de Opinión
  • Capital Oaxaca Capital Oaxaca
  • Capital Media Digital