• Capital Oaxaca
  • Capital Oaxaca
    • Suscríbete >

    • Capital Oaxaca Capital Oaxaca Capital Oaxaca
  • Capital Oaxaca
  • MÁS SECCIONES
  • Capital Coahuila
  • Capital Hidalgo
  • Capital Jalisco
  • Capital Morelos
  • Capital Oaxaca
  • Capital Puebla
  • Capital QuintanaRoo
  • Capital Queretaro
  • Capital Veracruz
  • Capital México
  • Capital Michoacan
  • Capital Mujer
  • Reporte Indigo
  • Estadio Deportes
  • The News
  • EfektoTv
  • Diario DF
  • Capital
  • Capital GreenTV
  • Revista Cambio
  • Capital Digital
  • Capital Prensa
  • Capital Radio
  • Capital Media
  • Capital Oaxaca
  • Capital Oaxaca
  • angelus2
  • Andrea Fischer
  • El fenómeno delirista mal aplicado

  • La generación millenial está tan acostumbrada al paso descomunal de información, que terminan sin apreciar nada

  • Capital Oaxaca Capital Oaxaca Capital Oaxaca
  • El fenómeno paranoico-crítico que describe Salvador Dalí en El mito trágico de «El Ángelus» de Millet consta de dos estadios: un fenómeno delirante inicial y los fenómenos secundarios producidos alrededor de la imagen obsesiva, que suceden inmediatamente ―y casi a propósito― a la alucinación original. Es entonces, de acuerdo con las estipulaciones de esta propuesta estética, que una imagen puede penetrar tan profundamente al espíritu, y logra romper las cuerdas de la cordura, y desatar así cualquier cosa que estuviese contenida ahí dentro, en ella.

    Hay que considerar que siempre debe de existir un estímulo pictórico lo suficientemente poderoso como para causar una impresión delirista. Algo lo suficientemente sutil, perverso o erótico que logre perturbar a la persona a un nivel tal que deje de comprender la realidad ―o deje de hacer uso de ella― como venía haciéndolo a lo largo de su vida. Es algo que escapa, evidentemente, el espectro de la cotidianidad, de la supuesta vigilia en la que el mundo se desarrolla. Es un evento prolongado, que extralimita la mente y el campo visual que alcanzan los ojos:

    “La admiración y súbita atracción que sentí por ese cuadro [El Ángelus, de Millet] contrastaban con la pobreza, si no con la ausencia casi absoluta, de medios inmediatos (explicativos o incluso líricos) que me habrían permitido objetivar, por poco que fuera, el gravísimo y violentísimo trastorno del que había sido causa. La existencia de ese trastorno me alejaba de cualquier intento de proselitismo, que preveía ineficaz; este sentimiento me sería corroborado más adelante por el ferviente escepticismo que mis amigos manifestaron ante mi brusca admiración por El Ángelus.” (Dalí, 1978)

    Así es que, cuando se pone en manifiesto este tipo de actitudes, de pensamientos, la gente que no los experimenta ―pero que sigue siendo inevitablemente parte de la vida del individuo inmerso en esta circunstancia―, tiende a menospreciar la experiencia: la dejan de lado porque seguramente no la entienden, pero está ahí, como un filito apenas perceptible en sus entendimientos, pues conviven con alguien que sí está ahí. Alguien que está dos veces, en la dualidad divisoria de una mente que vive partida entre el fenómeno delirante y la vida simulada que el resto del mundo comprende, al que el resto del mundo responde, corresponde.

    Es interesante ver cómo este fenómeno delirista se ha apropiado de la generación millenial, pero de una manera diferente: no se fijan en una imagen, y una imagen solamente, sino que está tan acostumbrada al paso descomunal de información, que terminan sin apreciar nada. Dalí describe una especia de experiencia estética a partir de una impresión delirista, de una imagen que se repite muchas veces. Ellos, sin embargo, ni siquiera se dan cuenta del patrón que repiten: cambiaron la imagen por un patrón del que no se dan cuenta, y se regodean más bien en ese patrón que no termina, que no acaba, que se hace cada vez más delirante, y que no los lleva a nada. Ni siquiera a la experiencia estética.

    • Comparte
    • Capital Oaxaca
    • Capital Oaxaca
    • Capital Oaxaca
  • Comentarios Ver comentarios
  • Más de Opinión
  • Pájaros de Tinta
  • Capital Oaxaca Capital Oaxaca
  • Capital Media Digital