Capital Oaxaca
UnidadInvestigación
| | |

A mí me pasa de todo

Crédito:
Las pláticas a la hora de la comida siempre son buenas
03 de Junio 2016
|

Las pláticas a la hora de la comida siempre son buenas, muchos te comparten cosas que les pasan en su casa, en la calle, con la familia o en algún otro lugar. Estaba comiendo junto a algunos de mis compañeros de la oficina, compartíamos los alimentos cuando de pronto una de las chicas comenzó a contarnos que estaba buscando a alguien que pudiera hacerle unas reparaciones en su departamento.

¿Qué es lo que necesitas?, pregunté; se me rompió un foco y cuando quise quitarlo se quedó atorado, ahora necesito sacarlo para poder meter el otro pues no tengo luz en ese cuarto, ¿alguno de ustedes tiene unas pinzas y unos guantes que me preste?

Le dije a Marlene que desafortunadamente yo no contaba con pinzas de punta, pero le recomendé preguntar entre sus vecinos a ver si alguno se las podía prestar, le dije cómo tenía que hacerle para poder cambiar el foco y solucionar el asunto.

Lo único que no quiero es darme una descarga eléctrica cuando lo haga o peor aún quemar toda la instalación, ya ves que a mí me pasa de todo, me dijo con tono un poco afligido. Lo que puedes hacer es desconectar el interruptor general para que cuando hagas tu reparación no corras ningún peligro, le recomendé.

Mientras comía, Marlene nos platicó que un día se le rompió la regadera y no podía quitarla, después de varios intentos decidió rendirse; un día después fui a buscar a un plomero para pedirle que la cambiara, pero me cobraba 500 pesos por instalarla, se me hizo demasiado caro, pues ni que me fuera a cambiar toda la instalación, dijo con tono molesto.

Debo mencionar que Marlene tiene una forma tan divertida de contar las cosas que a más de uno nos hace reír. Al otro día pasó el señor del gas y le dije que si podía ayudarme, él muy accesible con las pinzas que traía y sin mucho esfuerzo la quitó, ni siquiera le costó trabajo, después yo saque la regadera nueva y la cambié, y además no me cobró nada.

Otro de mis compañeros que atento también seguía la historia de Marlene, solo se reía de ella y de repente le dijo, pues es que te querían ver la cara de mensa y tú que te dejas, ponte abusada, es que si ven que no sabes pedir las cosas o que tienes miedo, la gente abusa con los precios, tienes que ir segura de ti misma.

Eso no es nada, el otro día cuando regresé de vacaciones me iba a meter a bañar, prendí el boiler y de repente comenzó a oler mucho a gas; no manches, el olor era insoportable, me fui a asomar y efectivamente noté que tenía una fuga; como no sabía que hacer le puse un chicle y le di muchas vueltas con cinta teflón, cerré la llave y así lo dejé, lo malo es que ya no me bañé, nos contó muy seria.

¿Un chicle, es enserio?, me dio mucha risa escuchar eso, yo seguí comiendo mientras ella continuaba con sus anécdotas. Dos días después fui a ver al plomero, me acompañó a casa y después de revisar lo que pasaba me dijo que me cobraba 900 pesos, porque según él debía cambiar toda la instalación de gas; como se me hizo bastante caro, fui con uno de mis vecinos, siento que también me quería ver la cara pues me cobrada 700 ya con todo y el material.

Ella seguía con sus historias y algunos de mis compañeros se iban integrando a la plática y comentaban entre sí de la poca fortuna de Marlene, decidí ir a la tlapalería y preguntar qué necesitaba para cambiar la manguera del gas, el señor muy amable me preguntó cuál era el problema, después de explicarle, me dijo que debía comprar una llave especial, la manguera y la cinta de teflón; compré lo que necesitaba pero antes de retirarme le dije que por favor me explicara paso a paso lo que debía hacer, y así lo hizo.

Por lo menos no te cobró la asesoría, le dije mientras devoraba unas enchiladas verdes. Ella se rió y siguió, llegue a casa e hice lo que el señor me dijo, cambié la manguera, me cercioré que estuviera bien apretada y muy feliz me dispuse a probar que ya funcionaba el boiler; una y otra vez intenté prenderlo sin éxito, incluso pensé que el gas se me había terminado por la fuga; tendré que comprar el gas mañana, pensé.

Cuando ya estaba a punto de darme por vencida fui otra vez a la tlapalería para preguntarle si no necesitaba hacer algo más, el señor me escuchó y antes de que siguiera hablando me preguntó, ¿oiga señorita y ya le abrió la llave del gas?; de momento quise darme un tope en la pared, pero no lo hice para no quedar como una tonta frente a mi amigo el tendero, le dije que sí y que seguramente se me había terminado el gas. Regresé al departamento abrí la llave del gas y por fin pude encender el boiler.

Nos reímos junto con Marlene de su historia por un rato; incluso bromeamos con ella sobre su mala suerte en las cosas del hogar; desafortunadamente para nosotros el tiempo de comer terminó y tuvimos que regresar a trabajar.

A veces cosas tan simples como cambiar un foco, cambiar una regadera; reparar una manguera se convierten en una aventura pues no todos tienen la oportunidad de saber cómo resolver un problema de ese tipo; hay gente que abusa de nuestra “ignorancia” y nos quieren ver la cara de inocentes, cobrando de más o reparando a medias para sacarnos más dinero. Afortunadamente siempre hay quien nos eche la mano y nos saque del apuro.

Nos leemos la próxima, recuerden que siempre hay una historia distinta que contar; me despido desde la Capital Azteca. ¿Quieres que cuente tu historia? Escríbeme a mi correo electrónico.

El autor es reportero, cronista, escritor, especialista en lucha libre y aficionado al futbol. elbone089@gmail.com

Encuentra más notas sobre

Más de Opinión