• Capital Oaxaca
  • Capital Oaxaca
    • Suscríbete >

    • Capital Oaxaca Capital Oaxaca Capital Oaxaca
  • Capital Oaxaca
  • MÁS SECCIONES
  • Capital Coahuila
  • Capital Hidalgo
  • Capital Jalisco
  • Capital Morelos
  • Capital Oaxaca
  • Capital Puebla
  • Capital QuintanaRoo
  • Capital Queretaro
  • Capital Veracruz
  • Capital México
  • Capital Michoacan
  • Capital Mujer
  • Reporte Indigo
  • Estadio Deportes
  • The News
  • EfektoTv
  • Diario DF
  • Capital
  • Capital GreenTV
  • Revista Cambio
  • Capital Digital
  • Capital Prensa
  • Capital Radio
  • Capital Media
  • Capital Oaxaca
  • Capital Oaxaca
  • FFN_IMAGE_51471858|FFN_SET_60081353
  • Andrea Fischer
  • Cuando se pierde el sentido

  • Uno siempre apuesta por lo mejor cuando se trata de sus gustos. Fuera por curiosidad prejuiciada o por un interés genuino

  • Capital Oaxaca Capital Oaxaca Capital Oaxaca
  • La Cineteca Nacional presentó estos dos últimos meses la más reciente propuesta artística de Woody Allen: Un hombre irracional. Cuando la vi anunciada en la cartelera, se plantó una semilla en mí que estuvo picándome el interés: tenía que verla, siendo que Allen siempre ha sido de mis favoritos, y que las dos películas anteriores no habían sido completamente de mi agrado absoluto. Sin embargo, uno siempre apuesta por lo mejor cuando se trata de sus gustos. Fuera por curiosidad prejuiciada o por un interés genuino de lo que el director tuviera que ofrecer, me decidí a ir hace dos semanas.

    El argumento es el que sigue: un filósofo frustrado ha perdido el sentido de su vida tras varios intentos fallidos de revolucionar el mundo con su caridad impoluta. Después de años de no tener resultados, decide que es mejor ver la realidad con ojos de zozobra y rencor, porque el mundo no tiene nada que ofrecer, más que decepciones. Con estas ideas llega a dar una cátedra de Existencialismo, en la que una alumna suya se enamora perdidamente de él. Pensemos que el hombre ya va a pasar sus cincuentas, y ella toca a penas la plenitud de su segunda década.

    La chica decide dejar a su novio para estar con su profesor. Él nunca se la toma en serio, y solamente la utiliza como divertimento. Un día, sin embargo, mientras están comiendo, escucha la conversación de una mujer en la mesa de atrás: está desesperada, porque un juez quiere quitarle la patria potestad de sus hijos para entregársela a su marido alcohólico. Es entonces que el filósofo se detiene a pensar si quitando ese inconveniente de la vida de la mujer podría hacerla más feliz, y se decide a matar al juez problemático. En todo esto, se adivina el humor ácido de Woody Allen, conjugado con las tramas que podrían parecer clichés, y que maneja de tal manera, que se convierten en propuestas interesantes.

    Es este tono sarcástico y satírico el que siempre ha caracterizado a la obra cinematográfica de Allen, y que recupera finalmente en Un hombre irracional: la trama envuelve al espectador, la fotografía lo deja boquiabierto ―situándose en la costa septentrional de los Estados Unidos, con los faros y las playas frías―, y el comentario crítico (tan de humor negro, tan deprimente y simpático), que inevitablemente lo deja con una sonrisa de entendimiento en los labios. Es entonces que esta película retoma lo mejor de Woody Allen: la clase de las locaciones, la sutileza exquisita del guion, las controversias del discurso de sus personajes, y la manera tan alterativa y original de presentar una realidad con la que no se está conforme, pero que, al final, es la que toca. Esa realidad de las decepciones, de la insatisfacción y de la penumbra, que finalmente, es tan hermosa de experimentar.

    • Comparte
    • Capital Oaxaca
    • Capital Oaxaca
    • Capital Oaxaca
  • Comentarios Ver comentarios
  • Más de Opinión
  • Capital Oaxaca Capital Oaxaca
  • Capital Media Digital