Capital Oaxaca
UnidadInvestigación
| | |

Banderas tibetanas

Crédito:
En las banderas tibetanas hay un símbolo de oración que lo mismo significa una petición que un motivo de agradecimiento
28 de Octubre 2016
|

Las banderas tibetanas son más que pedazos de telas de colores que cuelgan de un estandarte y se mueven al ritmo del viento en los tejados de los templos, techos de las casas, cimas de los montes y en las llanuras. Son signos de protección. Para los budistas son llamadas que convocan a los espíritus de los elementos y de las divinidades con el fin de depositarles los sueños, promesas, preguntas y todo tipo de plegarias para que el viento las lleve al lugar propicio en el que encontrarán la respuesta buscada.

En las banderas tibetanas hay un símbolo de oración que lo mismo significa una petición que un motivo de agradecimiento. Esta dicotomía marca un estado de fe en el que se confía que aquello que se anhela, será resuelto de la mejor forma posible y, en esa condición, brota el agradecimiento. El viento es el gran aliado de estas telas. Cuando sopla en una dirección toma las plegarias que salen del corazón del Hombre y las eleva a ese lugar misterioso en el que serán escuchadas y atendidas. Cuando los aires cambian de rumbo regresan con la respuesta. Cuando los vientos están en calma y la bandera se repliega junto al estandarte, es tiempo de espera y de cultivar paciencia.

La respuesta, lo sabemos, puede ser un sí o un no. Sin embargo, el sentido de la respuesta no importa porque el verdadero significado de la bandera es la voluntad de subordinarse a la protección superior. Es, en cierto modo, un llamamiento hacia el cielo que crea un vínculo entre lo alto y lo bajo, lo celestial y lo terrenal que acepta la respuesta y entiende que lo que llegó fue lo mejor. Así, la bandera agitada por el viento se asocia con el reflejo de los pulmones que al inspirar traen vida al cuerpo y al expirar sacan aquello que no le es propicio. No duda alguna, ni vale ningún tipo de suspicacias.

En el simbolismo de las banderas de oración se encuentra la elevación del espíritu. La tela se enaltece, la persona la tiende por encima de sí misma para conectarse en la contemplación hacía los bienes del cielo. Al estar suspendida entre la tierra y el cielo, se adentra en los secretos divinos sin dejar de estar conectados a la realidad. No hay una intención de torcer la voluntad de lo alto hasta llevarla a ser idéntica a la mía. No hay reclamos en la petición. Hay serenidad y aceptación.

La mirada eurocéntrica nos lleva al recelo, a la duda. Volvemos los ojos al cielo como quien da una orden y en caso de que la respuesta sea adversa, cuestionamos, nos revelamos, torcemos la boca y volvemos la espalda. Nos enojamos, nos desesperamos, nos emberrinchinamos. Perdemos la capacidad de aceptación. Nuestra voluntad moldea y manda sin reconocer otra autoridad que nuestro deseo. Pero paz, belleza, salud, fortuna, amor, armonía y todos los anhelos que habitan al Ser Humano se mueven por fuerzas misteriosas que trascienden las voluntades individuales. Son potencias tan grandes como el mar que no pueden ser almacenadas en un hoyito que se cava en la arena de la playa.

El efecto que buscan las banderas de oración tibetanas es comprender que hay dimensiones que no podremos controlar a nuestro capricho, que nuestra voluntad tiene un límite y más allá de ello se tiene un velo misterioso. Al contemplar la tela en movimiento, nos quedamos con la certeza de que la petición se la lleva el viento que será un mensajero propicio y nos devolverá la mejor respuesta posible. Así, con esa convicción, antes de conocer la contestación ya estamos agradeciendo. El corazón se llena de un sentimiento de gratitud que es un vehículo a la felicidad.

El viento, signo del soplo, trae el influjo espiritual de origen celeste. Así, el aire que va y vuelve, trae el hálito que ordena lo que ha de ser, como una manifestación del poderío divino.  Así, las banderas tibetanas son un medio de comunicación con lo alto que demuestran la voluntad de aceptar el porvenir.

Encuentra más notas sobre

Más de Opinión