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La fe que camina montañas hacia el santuario de Juquila


Año con año, hombres y mujeres recorren alrededor de 250 kilómetros para agradecer o pedir un favor a la virgen
Crédito: virgen_Juquila, ,
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08 de Diciembre 2016
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“Es mejor mirar al suelo para no pensar en cuanto camino falta para llegar, para no ver solamente la carretera, mejor imagino en lo que haré cuando esté frente a ella”, piensa Gabriela González, quien lleva tres días caminando en la carretera rumbo a Santa Catarina Juquila. Apenas tiene 35 años, pero por el cansancio se le podrían atribuir 70.

Tenis blancos, pantalón de mezclilla que denota días de trabajo, sudadera gris y una gorra blanca con el nombre de “Oscar”, son su único atuendo. En la espalda lleva una mochila con otra muda de ropa y una cobija. En sus manos, la imagen venerada por quien está cumpliendo su manda: La Virgen de Juquila.

Gabriela salió de Oaxaca el lunes rumbo al Santuario de la Virgen ubicado justamente en la comunidad de Santa Catarina Juquila, en la región de la Costa. Hace algunos meses hizo la promesa de ir caminando hasta el santuario, si la Virgen le hacía el milagro de salvar a su hijo, quien sería operado de un tumor en la cabeza. Y el día llegó.

Acompañada de un numeroso grupo de mujeres y hombres que año con año caminan aproximadamente 249 kilómetros desde la ciudad de Oaxaca hasta el santuario justamente durante la festividad, Gabriela empaquetó su ropa para iniciar su caminata. Estaba segura que el agradecimiento y la fe la llevarían con bien a su destino.

“Hay momentos en que pienso que no puedo más, tengo los pies llenos de llagas y el cansancio es enorme, pero la fe me levanta. Las noches han muy frías y el miedo inmenso que se siente al dormir en las laderas y entre los árboles es inexplicable, al medio día el calor te mata, pero tengo una manda y voy a llegar, como sea”, dice sin levantar la mirada.

Mientras camina, a su lado la circulación vehicular es lenta, cientos de autobuses, camionetas o autos particulares transitan hacia el mismo destino, la procedencia de muchos de ellos es asombrosa, van desde Puebla, Tlaxcala, San Luis Potosí, hasta California, el camino es largo, pero no importa.

Por momentos, las enormes peregrinaciones que se dirigen al Santuario de la Virgen parecen unirse. Hay camiones que traen en sus plataformas la imagen venerada elaborada con papel, otras recrean el templo. La fe es la misma. Quienes se dirigen a visitarla son adultos y jóvenes. Caminan o corren. Algunos traen antorchas, otros, imágenes de diversos tamaños.

Gabriela alza la vista para mirar quien pasa a su lado. La alegría de muchos de ellos por saber que la meta está a punto de alcanzarse es contagiosa. Sus compañeros llevan un paso tranquilo, charlan entre ellos o camina solitarios, en silencio, imaginando el momento de llegar ante el altar a dar gracias o a realizar una petición especial.

Gabriela sigue su propio paso, sabe que estará frente a la imagen de la Inmaculada Concepción durante la misa “grande” a celebrarse este jueves en el templo y eso la impulsa a no flaquear. En su mente recrea la imagen de su hijo que se quedó en casa, por eso, “es mejor mirar al suelo para no pensar cuanto falta”.

Una celebración de miles de fieles

La festividad de la Virgen de Juquila, misma que se celebra cada 8 de diciembre, es una fiesta que congrega a miles de fieles que realizan largos viajes para visitar el santuario, sobre todo durante el mes de diciembre, en la que reciben a más de tres mil peregrinos diariamente, aunque el número durante el año en que no deja de ser visitada. Hace poco más de un año se llevó a cabo, ahí mismo en su casa, su coronación pontificia.

“Tenemos que realizar toda una logística para el mes de diciembre que es cuando más fieles llegan al santuario, porque se tiene que ver la instalación de los camiones o los diversos estacionamientos e ingreso de los que vienen a visitar a la Virgen”, señaló el rector del santuario.

La magnitud de la celebración se debe a la fe que los habitantes de Oaxaca han depositado en la imagen, así como los favores recibidos de aquellos que vienen de otros estados. Son múltiples las demostraciones de cariño hacia la Virgen de Juquila, ya que muchos llegan hasta su altar caminando o incluso de rodillas. Vienen caminando desde sus casas de la ciudad de Oaxaca, algunos otros lo hacen de rodillas por tramos o en relevos de carreras, pero todos traen la misma fe.

Virgen de Juquila

La virgen es una imagen que mide aproximadamente 30 centímetros (1 pie) de alto por 15 centímetros (6 pulgadas) de ancho. Perteneció a Fray Jordán de Santa Catalina y éste la donó a un indígena natural de Amialtepec, en donde se empezó a mostrar afecto y devoción a la Virgen hasta los lugares circunvecinos. El cura del lugar, Jacinto Escudero, convenció al propietario de trasladar a la Virgen de aquel jacal al templo donde la devoción aumentó.

En el año de 1633, cuando por costumbre los habitantes prendían fuego al monte para lograr pastos verdes en primavera, se incendió el pueblo de Amialtepec y el templo mismo donde estaba la imagen. Cuando se consumió el incendio se encontró entre cenizas la pequeña estatua de la Virgen intacta, aunque ligeramente ahumada. A través de los años hasta nuestros días la veneración ha convertido a Santa Catarina Juquila, cabecera municipal de Amialtepec y otras agencias, en un santuario milagroso.

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